martes, 23 de junio de 2009

Historia secreta de Agamenón


Esta es la historia de un muchacho que perdió su hombría y ruega al Zeus se lo lleva para reunirse con ella.

Luego de que regresara de la guerra entre griegos y troyanos y de haber degustado de los placeres (chimbombescos) y sinsabores de la guerra, Agamenón, hijo de Atreo, nieto de Pélope y bisnieto de Tántalo, arribó a su tierra, el reino de Micenas, en busca de su mujer, Clitemnestra, con la cual pretendió desquitarse de las penurias que le produjeron los troyanos por atroya. Aunque, en estas lides, quedó muy complacido con la performance que le demostró Aquiles, apellidado Cacho.

Contrario a lo contado por los historiadores griegos, Agamenón no fue asesinado por su mujer y el amante de esta, Egisto; aunque si fue cierto que Clitemnestra lo gomeó hasta hacerlo cantar tuvo un erómeno, un tal Reymond Manco del Directorio, y que le gustaba que le laman el helado chorreado que caía por su espalda, sobre todo si la persona que hacía eso era griego, con una pica grande y se llamaba Odiseo.

Luego de que le sacaran la michigan, Agamenón quedó tendido en la cama con la cara hinchada y lleno de sangre, pero he aquí el hecho recién descubierto (hallado en un papiro en las costas de mar Mediterraneo por el arqueólogo húngaro Chuvaw Kithà), Agamenón de disfrazó, sin mucho esfuerzo, de mujer y logró escapar de Micenas y enrumbó a la isla de Lesbos.

En dicha isla conoció a una Safo, alumna de bibliotecología de la Universidad San Marcos, quien le confesó que podía ser siempre joven si buscaba la fuente de la juventud, ubicada al norte de Pelo-pon-eso. Agamenón logró hallar dicha fuente viviendo la constante evolución europea, la llegada de Roma, su caida, los destellos de Constantinopla, la edad de las Medias, Carlo selechorrea El mango, El renacimiento, el descubrimiento de América, La Reforma, La contrarreforma, La era borbónica, La revolución francesa, la caída de la monarquía, la república burguesa, las guerras mundiales, etc. Todo ello lo llevó a saber muchas lenguas, entre ellas el castellano.

En 1999, aburrido de Europa decide viajar a un tierra exótica, una tierra donde animales con rugido "Todo Grau, Venezuela" recorrían salvajes y en libertad, una tierra en donde las ratas hablaban y hacía faenones: Perú. Como siempre quiso rectificar lo publicado por Homero en su libro La Iliada, postuló a la Facultad de Letras y Literatura de la Universidad San Marcos.

Años después, asqueado de las letras y de no poder ocultar su verdadera naturaleza, se soltó las trenzas en su conocido bar del centro de Lima, al cual se llega buscándolo en un directorio. Asistió a tal antro acompañado de su troupè y se desató lo que había pretendido acallar por más de dos mil años: que se le humedecía la canoa, el yate, el peke peke, etc.

Agamenón, griego de pelo en pecho y en el pubis también, empezó a moverse con el ritmo atrevido de un "arde papi", comenzando a sobarse las chichis que le crecían con timidez, a acercarse a sus amigos de forma ardiente y a sobarse como gata celosa luego de concierto de Daddy Yankee; a morder tetillas y a buscar calostro mismo Chiquito Flores; a ponerse en perrito y dejar que dos zamborjas le hagan pan con pescado con todas las cremas, especialmente con mucha mostaza.

Desde esa fecha Agamenón dejó de llamarse así y se puso de nombre Agachavón, en honor al padre del bravo Aquiles y comenzó a frecuentar a cachaquitos que salían los fines de semana del Fuerte Hoyos. Todo un valeroso griego que día se animo a decir "valooor".

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